martes, 17 de febrero de 2009

Historia de una paranoia

8:40 pm: Hablo con Gema por teléfono y mientras, mi hermana husmea el cuerpo del delito...
- Mamá -dice- mira para la izquierda... hummm.... tienes el ojo rojo -asegura
Yo, pierdo el lilo de mi conversación. -¿Qué, cómo, cuándo?- dejo de oir a Gema
- A ver? - alarmada, retomo la conversación
-Gema? no dijo House que si se le ponía rojo el ojo (perdón por el eco), fuera a tomarse la tensión (del ojo)?
Gema duda, -No recuerdo- en tono más bajo como si la fuera a oir mi madre- Dejadla en paz y si mañana sigue rojo (el ojo), que se venga por aquí, que estará House
Mi hermana y yo quitamos importancia, TODA, al misterio del ojo rojo (...).
-Mamá, eso es que te has restregado el ojo y, claro, te lo has irritado.
-Pues claro. Mañana no tengo nada.
En adelante y hasta que se vaya a la cama, mi madre nos descubre mirándola fijamente como si fuéramos Anthony Blake en un disimulado intento de hipnosis involuntaria. La descubro temerosa, tiene miedo de nosotras.
-Hale -con una sonrisa nerviosa- que me voy a la cama -finje un bostezo- hasta mañana.
Una mirada más... ella retrocede... el ojo ha vuelto al blanco original, el maleficio ha sido conjurado
Hay que jorobarse, y luego las creemos paranoicas.... a ellas!!!!

1 comentario:

  1. Ay, jodías, que la María sospecha que para después de la operación estais pensando en vender sus corneas. Que requetemala es la crisis. Y yo colabolarando activamente en el delito.

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